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lunes, 4 de julio de 2011

Sin bragas

-Quítate las bragas y dámelas ahora mismo, perra.
-¿Aquí?
-Claro que aquí.
-¿Y si entra alguien?
-Colócate detrás de la puerta y date prisa.... Venga.


Me encanta ver a mi perrita en plena jornada laboral con un vestido cortísimo (incluso para estas épocas del año) paseándose por los pasillos sin bragas... sentándose con mucho cuidado... pegada a la pared en la escalera... expuesta.




Poca vergüenza haber tardado tanto en volver. Mis más sinceras disculpas.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Más


Me doy cuenta de que cada vez dejo más marcas en mi perrita. Cada vez influyo más en su forma de vestir, cada vez elijo más qué quiero que vista o no vista. Y cuando no lo hago, ella elije por mí prendas que hace unos meses no se hubiera puesto ni loca.

Cada vez usa menos ropa interior (y eso que me encanta) para ir a trabajar. Cada vez la pierde más a menudo a mitad de su jornada, sobre todo si está húmeda.

Cada vez más controlo más aspectos cotidianos de su vida. Cuándo y cómo ir al baño, cuándo puede o no comer dulces (algo que necesita tanto como respirar...). Un día de estos le echaré arrojos (falta me harán) para empezar a controlarle el tabaco.

Cada vez más necesito ir a donde trabaja, cerrar la puerta, y acercarle la mano para que me la lama. acariciarle la nuca. Tirarle del pelo mientras le pillezco un pezón. Notar cómo se excita sobre todo con esto último.

Un día nos van a pillar, y como eso ocurra, va a ser de traca...




Por cierto, no quería comparaciones con la gloriosa pareja de ahí arriba, pero es que gracias a ellos, en parte, empezó todo.

lunes, 5 de abril de 2010

Mejor

Esta mañana he recibido mail de mi perrita. Me ha contado con todo lujo de detalles los pensamientos que tuvo el otro día mientras tomaba el sol. Ha sido algo totalmente distinto a cómo se encontraba ayer. Ha usado esas palabras y expresiones que sabe que tanto me gusta oír de su boca. Y me ha excitado mucho, claro.

También me ha dicho que se iba a poner un vestido que compró el otro día para mí. Y para colmo, que se iba a poner tacones. Odia ir de tiendas y odia ponerse tacones, aunque en el último año se los ha puesto más de lo que le gustaría.

Al entrar a mi sala, he visto mi perrita como una modelo con un vestido entalladísimo que dibujaba todo su cuerpo. No me he levantado del asiento. Le he hecho dar la vuelta para mí. He acariciado su cuerpo de arriba a abajo. Al final, mi mano ha bajado de más, como siempre, hasta acabar sobre su culo. Me gusta acariciar su culito sobre las medias, aún sabiendo que en cualquier momento se podría abrir la puerta. También como siempre, mis dedos se han deslizado entre sus piernas, donde la he estado acariciando un buen rato, notando cómo se le aceleraba la respiración, hasta que he oído ruidos y la he dejado ir. Me he quedado con las ganas de azotar su culito.

Tengo muchas ganas de quedar con mi perrita a solas para tratarla como ella y yo nos merecemos.

En Messenger esta noche, le he confesado que a veces, esa manera que tiene de adivinar mis deseos me parecen tan increíbles que hasta dudo que sean verdad. Me ha dicho que a ella le pasa lo mismo. Que lo que siente desde que me conoció estaba ahí, latente, y que yo la he ayudado a sacarlo.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Blusa de pija

Antes de entrar al trabajo, le he mandado un sms pidiéndole que se pusiera una determinada blusa, tacones altos y que no llevara sujetador.

Esa blusa se la hice comprar yo. Es lo que ella llama "una blusa de pija". Blanca, de algodón, y con un aspecto un tanto formal, aunque tenga un escote casi a la altura de sus tetas. Así que, por un lado no va para nada con su forma de vestir, y por el otro teme que se le vean las tetas. Por no hablar del hecho de que cada dos por tres, los pezones se le ponen erectos, y eso se nota. Y mucho.

Cuando ha llegado a mi sala, me ha gustado mucho comprobar que me había obedecido en todo. Sólo que venía tapada por una chaqueta fina, así que le he dicho con un poco de seriedad que se la quitara, que quería mirarla. A lo mejor son imaginaciones mías, pero su cara ha reflejado primero rubor por la brusquedad de mis palabras, luego incredulidad hacia sus propios actos (m. siempre ha sido una chica muy insumisa y con mucho carácter) y al final aceptación hacia mi orden. He aprovechado para jugar un poco con uno de sus pezones mientras hablábamos. Se le ponen tan erectos...

Luego no la he visto casi en toda la tarde. No a solas. Aún así, el día me ha dejado buen sabor de boca. Esoy muy contento con mi perrita.

lunes, 29 de marzo de 2010

Retorcido

Hoy mi perrita ha entrado muy contenta a trabajar. He entrado a su sala, y hemos hablado de cosas triviales. Cuando ya no quedaba más conversación referente al tiempo, al trabajo o al fin de semana, me he acercado a su oído y le he dicho:
-Te vas a ir al baño, te vas a retorcer las bragas por el coño y no te las vas a sacar hasta que yo te lo diga.
Ella me ha mirado, ha sonreído, ha puesto cara de que no se lo podía creer y se ha levantado inmediatamente del asiento, desapareciendo por la puerta.
Al rato la he visto. Muy sonriente. No podía parar de moverse de un lado a otro. Muy sonriente, como ya digo.

Un poco después he entrado a su sala otra vez. No parecía que fuera a entrar nadie en un rato. me he puesto a su lado, de pie, y le he acariciado la cara. Al acercar un dedo a su boca, ella se lo ha metido a la boca y lo ha lamido, cerrando los ojos. Por el movimiento de sus piernas estaba claro que estaba muy excitada.

Me ha preguntado que cuándo me iba. le he dicho que todavía me quedaban dos horas. Me ha dicho que era mucho, que no quería que las braguitas le irritaran una zona "tan sensible". Le he dicho que hasta que no me fuera, las braguitas seguían como estaban. Me ha confesado que esperaba no llegar a manchar el pantalón de tan mojada como se encontraba.

A la hora de irme, le he dado un mordisquito en el hombro. Me ha dicho por Messenger que esperaba un beso, y que el pequeño dolor le ha gustado mucho.